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Las navidades han sido muy largas y convulsas, y aquí hemos estado en silencio más tiempo del que era de esperar. Pepito Grillo estaba al acecho cada vez que era capaz de asociar el día en que vivía con un viernes,  y me recordaba mi deber y mi incumplimiento. Pero el insecto no era capaz por sí mismo de meterme en cintura. Yo necesitaba algo un poco más motivador. Más motivador que el compromiso, que el pesado de Trump, que los datos del paro, que la situación económica, que la violencia machista, o que todos esos temas de los que hablamos por aquí con cierta recurrencia. Ese es quizás uno de los lastres a la hora de empezar cada día con el artículo, y es esa vanidosa búsqueda de originalidad. Como si los temas que nos suscitan interés fueran infinitos, como si los pudiéramos crear de la nada, a golpe de voluntad, pero aunque cambien las noticias continuamos hablando de lo mismo, hasta que llega un momento en que, a mí al menos, me da la sensación de que ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre todo, y que se me han terminado las ideas que aportar. Como si fuera necesario aportar. Como si tuviera que estar teniendo en cuenta al lector de forma permanente.

Hoy, al levantarme, he visto que era el cumpleaños de Ana. Ana es esa amiga con la mantuve correspondencia durante un tiempo, a quien leía a diario cuando escribía a diario en Ana Dice, con quien escribí en un taller literario que se llamaba el Club de los Jueves. Allí también estaba Carmen. Ana y yo también montamos nuestro propio taller dirigido por nosotras mismas, y el grupo de creación Armapalabras, y después otro nuevo intento de creación colectiva con el Dinosaurio, donde de nuevo también estuvo Carmen. Y también la misma Ana que tuvo la idea de La línea de Euler, la que escribe aquí los lunes. (Aprovecho para comentaros que últimamente la actualidad no me inspira nada, y que me apetece mucho más inventarme cosas que analizar lo que veo)

Y ya sé que no es un artículo de opinión, y que tampoco hablo de nada que sea de interés general, pero hoy el interés general que despierte este artículo me importa un bledo, y además no es la primera vez ni creo que sea la última que me cargue la dinámica que habíamos acordado para este sitio. Porque lo que hoy me ha empujado a abrir esta página y ponerme a escribir ha sido el cumpleaños de Ana. Así que felicidades, amiga, y gracias. Muchas gracias por Euler (os dais cuenta de que lo mantenemos desde 2011?), y por los otros muchos proyectos que hemos hecho juntas. Gracias por tu iniciativa. Y por tu querer es poder.

ana

(Ana ilustrada por Charo Flo, de Mi petit madrid)

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3 pensamientos en “Felicidades

  1. Muchas gracias, Patricia, por estar ahí. Un beso enorme (que te debo darte en directo), el beso y un brindis por los proyectos que estén por venir.

  2. Que bonito! Me ha encantado y suscribo cada uno de los sentimientos que hay tras esas palabras (incluso lo de que parece que ya lo haya dicho todo sobre todo. Clavado)
    Y ya seis años? Me emociono 😊
    Muchas felicidades y muchos años más (por muchos intermedios que tengamos.
    Besos a las dos. A Ana alguno más., por su cumple 😆

    • Seis años, qué barbaridad. Aún con los intermedios y hasta sabáticos, qué bueno seguir por aquí. Muchas gracias y muchos besos, Carmen.

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