Home

Trump monopoliza las noticias desde hace ya una temporada, y nos tiene desorbitando los ojos en cada telediario. Pero en estos últimos tiempos el Congreso de Vistalegre II de Podemos también se ha llevado su protagonismo. La verdad es que la forma en que el Frente Popular de Judea y el Frente Judaico Popular han puesto de manifiesto sus diferencias ha contribuido enormemente, al más puro estilo del patio de colegio. Yo miro atónita esperando a que en cualquier momento alguien tras el micrófono grite “¡¡disidentes!!”. No sé si reírme o llorar.

La cosa es que esas diferentes propuestas se sacan a votación, siguiendo el espíritu democrático que la formación lleva por bandera. Así que yo, como inscrita, dado que he proclamado hasta la saciedad la necesidad de que los ciudadanos nos impliquemos más en política, y que un voto en blanco cada cuatro años en las generales no es suficiente, trato de participar cada vez que me ofrecen la oportunidad. Pero esto de participar y de dejar participar es algo de lo que no tenemos costumbre, y no es tan sencillo, y en los procesos de Podemos menos. Mi experiencia en el último proceso-al igual que en los anteriores- fue la siguiente:

En las votaciones actuales hay seis preguntas que contestar. La primera de ellas es el Documento Político. Nos encontramos con cinco posibles opciones, así que, como en prensa de lo único que se habla es de peleas, para ejercer un voto responsable me dispongo a enterarme, y para ello, leerme los cinco documentos. Documento de Podemos en Movimiento: 30 páginas. Documento de Lista Blanca, 30 páginas. Documento de Podemos para Todas, 44 páginas. Documento de Recuperar la ilusión, 100 páginas.

Bien, en total, para poder contestar a la primera pregunta, me tengo que leer la módica cantidad de 204 páginas. Cuando termino, no puedo evitar pensar, ¡¡¡por todos los dioses, todavía me quedan cinco preguntas más!!!.  Y sí, las he contado. Quien se enfrenta al voto tiene por delante un total de 740 páginas, sin contar con las biografías de todos los integrantes de las cinco listas para el Consejo Ciudadano.  Menos que la última novela que he leído, con mucho gusto, por cierto, pero ni en una hora ni en dos. Y desde luego, sin la aridez de los textos sometidos a sufragio. A ver si consigo hacerme entender con un ejemplo.  Copio y pego un párrafo al azar del documento sobre feminismo, que es una cuestión que me importa y bastante. Os recomiendo que lo leáis en voz alta para alguien que pueda escucharos, y que observéis con atención la expresión de desconcierto que se le queda.

Podemos tiene que construir identidad feminista en su interior para lograr mirarnos desde la sororidad y empoderarnos. Esto solo se hace contan­do con las feministas, los Círculos feministas de cada lugar y el Círculo de Feminismos Estatal, para construir una Secretaría de Feminismos estatal y autonómicas horizontales que ayuden a crear identidad y comunidad feministas.”

No os conforméis con la cara de desconcierto, y preguntad ahora si han entendido algo. Algo concreto. O abstracto.

Bien, pues imaginad: así hasta 740 páginas. Os cuento que, dado que ahora mismo estoy en paro y dispongo de más tiempo libre, realicé el titánico esfuerzo de leerlos. Vale, en diagonal, pero los leí. Cuando terminé me quedé con la sensación de tener la misma idea de lo que implica votar a cada una de las opciones que al principio. Ninguna. No sé por qué apuesta cada uno, qué diferencia a unos de otros, y aun así, he votado. Lo sé, es horrible. Eso por no hablar del dolor de cabeza, del cansancio, y lo que es peor, de quedarme con la impresión de que estoy dejando de comprender el idioma castellano.

Luego, en resumen, no sé si en el partido pretenden que quienes participemos le dediquemos una semana a tiempo completo a leer y analizar los documentos, o si por el contrario, y lo que es más preocupante, lo que ocurre es que cuentan con que nadie los vaya a leer. Una mente suspicaz podría llegar a pensar que lo que se pretende es que no nos enteremos de lo que estamos votando. ¿No estaría esto reñido con lo de abanderar la democracia?

No me canso de pensar que en la democracia hay grados, como en el amor, en la generosidad, o en la inteligencia. Y que no solo basta con someter a sufragio una serie de cuestiones, también hace falta proporcionar una información suficiente, clara y comprensible para que quienes votan puedan hacerlo con algo de criterio. Creo que en este caso concreto, existe una solución muy sencilla. Quien elabora unos documentos tan enjundiosos, podría  elaborar también un cuadro sintético, o un resumen, o un esquema, o un puñetero mapa conceptual. Y ya, puestos a pedir, que es gratis, si existiera un documento resumen en el que se realizara una comparativa con las principales propuestas de cada grupo, las ideas que comparten y las que les diferencian, sería fantástico. Si queremos que las personas participen, es preciso ponérselo fácil y no exigirles esfuerzos titánicos, que bastante difícil es el día a día ya. De modo que como la solución es tan sencilla, al menos para esto, me tomé la molestia de redactar una carta con mis impresiones y hacerla llegar vía correo electrónico a las direcciones que Podemos ofrece como contacto, para tratar de hacer de esto una crítica constructiva. A ver qué pasa en la siguientes… De momento un poco de humor, casi como el que vemos a diario en medios.

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “Una mirada a los procesos participativos

  1. Ahora entiendo porque en las noticias solo daban importancia a los detalles tontos de si se hablaban o no Iñigo y Pablo, y no a las cuestiones de fondo de cada parte, es que igual se lo leyeron como tú, y no entendieron nada 🙂
    En serio, si el resto del texto era como el que has puesto del feminismo es para echarse a llorar. Menos mal que el programa era más sencillo de leer y de entender si no no les vota ni el tato.
    Total, que todos habrán votado por simpatía, como siempre.

Los comentarios están cerrados.