Home

Ana y Carmen hablaban de las resistencias a crecer y hacerse mayor.  A diferencia del niño del que hablaba Ana, recuerdo que yo de pequeña estaba deseando crecer. Básicamente porque percibía mi mundo de niña lleno de límites. Tenía que ir al colegio que habían elegido por mí, hacer los deberes, mis ratos libres no eran muchos, cuando los tenía solo podía estar en mi casa o en el jardín, pero no ir donde yo quisiera, los planes familiares los decidían mis padres… lo normal imagino que para todos los niños. Yo estaba deseando ser los suficientemente mayor como para poder tomar mis propias decisiones: decidir sobre mi tiempo, sobre mis actividades, sobre donde ir, sobre qué hacer, qué comer, qué vestir, con quién ir, hasta qué hora, enamorarme. Estaba deseando salir de ese universo tan seguro y confortable como estrecho, y sentir el riesgo, el peligro, la aventura, probar, experimentar, arriesgar. Para mí ese era el gran premio que obtendría cuando por fin fuera mayor.

Y de adolescente, también, como Carmen, tuve mi buena época de tocapelotas. Principalmente por el choque que suponía mi deseo de lanzarme de cabeza y sin red de seguridad a vivir mi vida, y la lógica insistencia de mis padres en mantenerme en un entorno muy controlado y sobre todo muy seguro. Pero continuaba con esos anhelos de libertad, y aunque fuera ganando ciertas parcelas me seguían pareciendo del todo insuficientes para lo que yo deseaba, y sabía que la libertad absoluta  solo podía llegar cuando viviera bajo mi propio techo, con mi propio dinero, cuando por fin fuera mayor.

Yo a ese niño lo animaría a comer y a seguir creciendo, porque si le parece que la niñez es la hostia cuando lo único que puede decidir es qué canal de dibujos poner o si jugar al fútbol o al escondite en el parque,  que se imagine cómo será cuando pueda decidir muchísimas más cosas. A ver, también le diría que una cosa es que de mayor pueda decidir sobre muchas cosas y otra distinta que no vaya a tener responsabilidades. Sí, tendrá que trabajar, pero si lo hace en algo que le parezca bien, tampoco es tan malo. E ir a la compra y hacer la comida, pero es que la recompensa es comer, que está muy bien. Además, a las malas, ahora, por muy niño que sea, también tiene responsabilidades: ir al cole todo el día y hacer deberes, incluso los fines de semana y vacaciones, hacer la cama, poner o quitar la mesa, recoger su cuarto. Y aún así, le sigue pareciendo la hostia. ¿Por qué, si sigue siendo la misma persona y según ha ido pudiendo decidir ha decidido aquello que le gustaba, y a pesar de las responsabilidades que impliquen, debería ser distinto en el futuro?

Yo estoy encantada siendo mayor, y lo mejor de todo, es que ni siquiera soy consciente de ser mayor. Vale que mi concepto de libertad absoluta lo que ido llenando de matices, como las responsabilidades de cada momento, como las circunstancias vitales que surgen como de la nada, como hechos impredecibles y ajenos a uno, pero esa impredecibilidad también es emocionante… Y vale que quizás mis aventuras y experiencias no hayan sido extremas, y no he recorrido el mundo con una mochila, ni sido agente de la KGB, pero desde luego he sentido vértigo muchas veces, y a mí me parece que vivir está siendo emocionante. Soy mayor, pero yo me sigo sintiendo yo, con mis mismas ganas de aventura y de experimentar, y de probar, y lo sigo haciendo, mucho más que cuando era una niña. Soy mayor, pero no soy consciente de serlo. No me siento mayor, y me sorprendo cuando me veo una cana.  Así que aún con mi deseo de siempre de ser mayor, me descubro ahora dándole esa connotación negativa. Y es que no sé por qué tenemos esa idea de que una persona mayor es una persona jodida, amargada, insatisfecha, sufriente, resignada, temerosa, oscura. Quizás porque hemos conocido a personas mayores así. O lo que es peor, quizás conocemos a muchas personas mayores así. Pero no tiene por qué serlo. Y si fuera cierto, y ser joven significara lo contrario, también sería cierto que se puede ser joven toda la vida. A por ello.

 

Anuncios

Un pensamiento en “A por ello

Los comentarios están cerrados.