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Este fin de semana he leído poco, muy poco, pero dos de mis lecturas, leídas correlativas me han dado que pensar.

Empiezo por el artículo de Patricia del viernes, lo iniciaba contándonos que el otro día murió una mujer de 81 años. Una  mujer pobre que, por serlo, no podía pagar sus facturas de energía eléctrica así que la empresa suministradora, siendo la energía eléctrica un servicio que tiene un precio y que suministran ellos, cortó el servicio dejándole como únicas opciones vivir a oscuras o alumbrarse con velas. La señora optó por lo segundo y una de ellas originó un incendio que le causó la muerte.

Mi siguiente lectura fue un proyecto de investigación escolar sobre Nikola Tesla, un prolífico inventor nacido a mediados del siglo XIX más conocido ahora por haber inventado el motor eléctrico (una empresa estadounidense que usa como nombre comercial el apellido del inventor fabrica en la actualidad automóviles con este motor). En este trabajo el invento más llamativo resulta ser uno fallido, uno que no llegó a probarse y que jamás se ha vuelto a intentar probar.  Era una torre con la que Tesla pretendía usar la energía de la naturaleza para transmitir datos de un lugar a otro y parece quería demostrar que las comunicaciones y la energía eléctrica se podrían transmitir de un lugar a otro sin cables. Este “loco” inventor resulta tenía también la extraña idea de extender su modelo eléctrico de manera gratuita de forma que todo el mundo pudiera tener en sus casas energía sin coste alguno. ¿Y qué pasó? Pues que ya entonces las empresas eléctricas ostentaban un poder económico importante que usaron para impedir la llegada de financiación suficiente para la culminación del proyecto, Tesla tuvo que abandonarlo y la torre, ya construida, fue demolida.

Si a principios del siglo XX se abandonó un proyecto de enviar energía eléctrica gratuita a todo el mundo y avanzando en el XXI aún hay gente que muere por no recibir energía o por no poder pagarla sin que ese proyecto haya vuelto a retomarse, de mis lecturas de fin de semana no puedo sacar más conclusión que, por muy inteligente que pueda llegar a ser en ocasiones el ser humano como individuo, nuestra civilización como tal es tonta, muy pero que muy tonta.

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2 pensamientos en “Tonta civilización

  1. El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Y la codicia es lo que más daño nos ha hecho como especie. Hasta el punto de la tontería, como bien dices 😢

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