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En estos días post-electorales y pre-pactos los números y los mensajes verbales se están dando de tortas. Uno de los deseos previos a las elecciones era que los políticos entendieran el mensaje de los ciudadanos y, por lo que yo leo, un montón de gente se ha olvidado de los números y anda interpretando los mensajes tal si fueran jeroglíficos con un lenguaje indescifrable que permite las hipótesis más descabelladas.

Por ejemplo, resultados en el Ayuntamiento de Madrid: PP 563.292 votos, AhoraMadrid 519.210 votos, PSOE 249.152 votos, Ciudadanos 186.059, UPD 29.823 y IU-V 27.869 y resulta que los ciudadanos han elegido que sea alcaldesa Manuela Carmena ¿¿¿¿???? ¿Pero esos no son los segundos? En realidad la mayoría de los madrileños ha decidido que quieren que su alcaldesa sea Esperanza Aguirre, luego la segunda opción es Manuela Carmena, la tercera Antonio Miguel Carmona, la cuarta Begoña Villacís… Eso es lo que ha decidido Madrid. ¿Que no se quieren poner de acuerdo y que no quieren pactar para que gobierne la lista más votada? Pues allá películas y allá se entiendan con sus votantes futuros pero yo, la verdad, si al final va a resultar que la izquierda va a presentarse separada pero a gobernar siempre junta pues prefiero que me lo digan ya desde el principio y doy por sentado que hay sólo una opción. Y si el PP va a terminar pactando con …. con… ¿hay alguien que quiera pactar con el PP?… pues también. Yo doy por supuesto que la gran mayoría de los adultos electores son inteligentes y, si votan a unas siglas, es porque quieren que gobiernen los candidatos que se presenten por ellas, no los de un poco más a la izquierda ni los de un poco más a la derecha. Es decir, que si la mayoría de los madrileños hubiera querido como alcaldesa a Carmena o como alcalde a Carmona, pues ya lo hubieran dicho.

Se preveía que en estas elecciones se iba a terminar con el bipartidismo y yo era una de las encantadas de que esto ocurriera, pero al día siguiente de las elecciones la mayoría de los periódicos daban como seguros pactos de legislatura de PODEMOS/AhoraMadrid con PSOE o de PP con Ciudadanos… ¿no es eso una tomadura de pelo? ¿no sería, si al final se confirman ese tipo de pactos, una engañifa?

A mí lo que los números me dicen es que, en Madrid, la alcaldesa ha de ser Esperanza Aguirre y la primera teniente de alcalde Manuela Carmena y que, al repartir áreas de gobierno, habrían de ponerse de acuerdo y repartírselas en proporción a los concejales conseguidos, no entre ellas dos sino, al menos, entre los cuatro partidos más votados. Y así, cuando se reúna el Pleno, quizá los concejales realmente debatirán para llegar a un acuerdo razonable y meditado que beneficie a todos y votarán en conciencia para cada decisión, y lo mismo llegaríamos a que dejaran de ser tan previsibles las votaciones ( a favor los que gobiernan, en contra los que no, sea lo que sea lo que se someta a votación), lo mismo, pero eso parece sería demasiado democrático para lo que aquí se estila.

A mí, como a la mayoría, no me da miedo que sean alcaldesas ni Esperanza, ni Manuela, ni Begoña, ni que pueda ser alcalde Antonio Miguel, ni nadie que sea elegido democráticamente, no, ningún miedo. Pero sí me preocupan muchas de las declaraciones post-electorales, de políticos o de gente de calle, de todos esos que han decidido dejar de respetar las opciones que otros votan y ridiculizan a los líderes y votantes de las opciones diferentes de las suyas (ridiculizan y dudan de su sensatez, inteligencia y sano juicio). Eso sí me puede dar miedo, porque a mí, en general, me aterran los salvapatrias de cualquier ideología, esos que piensan que el resto vota fatal y sólo ellos son los elegidos para cumplir la misión salvadora que todos necesitamos (la votemos o no)  y, por lo que se lee en las redes sociales, España se está llenando de ellos.

Los resultados numéricos no muestran que los electores queramos radicalizar posturas, no muestran que  seamos de blanco o negro, no de una derecha, derecha y una izquierda, izquierda, no. Si algo enseñan los números en estas últimas elecciones es la dispersión, la variedad, la presencia de varias opciones con apoyos importantes. Si hemos votado disperso desde luego no será porque queramos una opción única, que haga un pacto y gobierne de un tirón toda la legislatura, si votamos disperso digo yo será porque queremos dispersión de poder, entendimiento entre las opciones existentes para que no haya una concentración excesiva. Eso al menos dicen los números. Los políticos, en cambio,los de siempre y algunos recién llegados, ya están diciendo otra cosa.

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4 pensamientos en “Lo que va de lo que dicen los números a lo que dicen los políticos

  1. Yo disiento en tu forma de ver las cosas. En el caso concreto de la alcaldía de Madrid, por lo que dicen encuestas, son pocos los votantes del PSOE, por ejemplo, que prefieran un gobierno del PP, aunque sea la lista más votada, que llegar a acuerdos con la formación de Ahora Madrid, por mucho que esté más a la izquierda.
    La lista más votada no tiene por qué significar lo que quiere una mayoría. El voto de la izquierda siempre ha estado fragmentado, por lo que ofrece la oportunidad a votar, dentro de la izquierda, a la que se encuentre más afín a cada votante. Pero es izquierda, y la suma, también son números. Y que nadie quiera llegar a acuerdos con el PP, también son números. Y además un hecho muy significativo, si además de los datos cuantitativos nos atrevemos con los cualitativos. (Ahí es donde está cabe la interpretación, en que los datos tienen una dimensión cualitativa además de la cuantitativa. Si sólo juzgáramos este último aspecto de los mismos, no haría falta ninguna mente pensante ni análisis alguno. Pero yo creo que no es tan sencillo.)
    Yo, como votante, puede que peque de vanidad pero considérome inteligente, y si voto a unas siglas, es porque prefiero que salgan esas siglas. Hasta ahí de acuerdo. Pero también tengo un orden de prioridades. sólo puedo votar a unos. Pero tengo mis segundos en mi orden de favoritos, mis terceros, mis cuartos, y mis últimos. Esto significa que si no salen aquellos a quienes he votado, prefiero que gobiernen los segundos, y en último lugar, los últimos. No parece ni tan descabellado ni tan irracional.

    En cuanto a los pactos, de momento se habla de pactos para decidir alcaldías o presidencias, pero hasta ahora -que yo sepa, al menos- no se ha llegado a ningún pacto legislativo, y de momento, de lo que se habla es de acuerdos puntuales y de tratar de hacer políticas de consenso (aunque ya empiezan los discursos en los que parece que lo importante no es llegar a acuerdos sino quién va a ser el partido protagonista o el ganador en un acuerdo). A mi los pactos legislativos no me gustan. Ofrecer una carta blanca al partido que sea durante cuatro años a cambio de lo que sea, no me gusta. Es ese precisamente el único papel que jugamos los ciudadanos.

  2. Patricia, la lista más votada sí significa que es lo que quiere la mayoría. Y claro que no es descabellado ni irracional tener un orden de prelación en las candidaturas, es lo que nos pasa a todos, pero en nuestro sistema electoral no se pide una segunda opinión, no hay una segunda vuelta, sólo nos preguntan quién queremos que nos gobierne y sobre eso opinamos, y de la suma de nuestras opiniones salen unos resultados y en cada sitio ha habido una candidatura que es la más votada. Es personal claro, pero a mí no me gusta que, el tanto decir que queremos el fin de las mayorías absolutas, se pueda terminar resumiendo en un queremos el fin de las mayorías absolutas que no son nuestras… A ver cómo terminamos saliendo de estos tiempos convulsos de declaraciones desacertadas, pactos, condiciones, imputaciones… más imputaciones…. no parece que la calma política esté pronta a llegar.

  3. Esto es un tema subjetivo. Tú opinas que la lista más votada es la que debe gobernar y que no es legítimo que se haga una formación de coalición entre otros que en conjunto sumen más votos. Pero no deja de ser una opinión.
    Una mayoría absoluta es cuando un único partido puede gobernar en solitario sin necesidad de contar con apoyos de ninguna otra formación (sea del signo que sea, de ninguna). Es lo que llevamos viviendo en España os últimos cuatro años y en Madrid más de veinte. Fue lo que se votó, y nos haya gustado o no se respetó como regla. Y un gobierno en el que hagan falta votos de al menos dos partidos para aprobar una ley, no es una mayoría absoluta. Y eso no es una opinión ni algo subjetivo. Y eso es lo que se ha votado ahora.

  4. Opino como Patricia, además de que en caso de que la fuera la lista más votada la que presidiera la Alcaldía, en el caso de Madrid el PP, se encontraría con una mayoría superior numéricamente afín en ideología (supuestamente) que le tumbarían todas las propuestas, con lo cual serían unos 4 años un poco ingobernables. Creo que hay una mayoría, fragmentada, pero mayoría. 🙂

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